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YoMelisa!

A papá

Tu brazo era el remanso. Ahí sentada junto a vos en el sillón nada malo podría pasar. Mi cabeza reposada en tu hombro las palabras que brotaban en paz nadie las apuraba no hacía falta. Porque lo dicho eran los hechos. Lo concreto: vos  y yo nuestro encuentro irremediable. ¿Cómo es la vida sin eso? Tu fantasma flotando en tu casa la camisa que ya no te viste tu brazo que ya no abraza el encuentro que ya no sucede todos los "ya no" que duelen ¿Qué queda? Lo que nos dijimos una y otra vez, aun sin hablar.  ...

Tu brazo era el remanso. Ah...

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El banco de mierda

Estoy parada frente al banco de mierda desde el que te vi cruzar la avenida hablando por celular. Ese desde el que te clavé los ojos deseando por dentro con todas mis fuerzas que vos me miraras. ¿Te acordás? Vos me viste, sin buscar nada me encontraste y retribuiste a mi sonrisa que, con todos los dientes que traigo en suerte, le daba la bienvenida a tu mirada. Lo que pasó después es historia, una que vos y yo conocemos bien, sólo que de algún modo yo, estoy segura, recuerdo con un lujo de detalles que asusta. Obsesiva que le dicen o simplemente mujer que ama. Te juro que repaso esos detalles almacenados vaya uno a saber en qué lugar de la memoria. Seguramente,...

Estoy parada frente al banco d...

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Algo que puede pasar cuando te rompen el corazón

¿Qué fue? ¿Qué fue ese ruido? Me tembló todo dentro, una brisa helada me recorrido el cuerpo, un escalofrío en sinfín para esperar agazapada la llegada del puñal, que mudo amenazaba con destruirme por completo. Me sentí presa, todavía parece que lo estoy. Fui poco a poco, pasito a pasito, despegándome de las fauces de ese animal que sin piedad metió ambas manos en mi pecho para romper lo único que cabe ahí dentro: el corazón y todo lo que él trae consigo. Me vi en la terrible necesidad de salir corriendo, aún con el corazón hecho trizas en la mano. Descubrí, horas más tarde, que ya otras veces había caminado de esa forma los días de la vida y que entonces, así como alguna vez temblé,...

¿Qué fue? ¿Qué fue ese ...

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Usted

Usted, usted y su impunidad con la que transforma vidas. Usted y su manía de ir por ahí arrebatándole las ganas a la rutina. ¿Qué le pasa a usted que desarma historias cuando sonríe? ¿No se da cuenta usted cuánto daño hace cuando camina los días ignorando lo fundamental de su compañía? No entiende, no lo ha entendido nunca, no nació para entenderlo: usted transforma vidas. Devuelva lo que es mío, porque se lo ha llevado todo: mis ganas, mis deseos, mis ilusiones, mis mejores días. Llévese el miedo, no me combina con la melancolía, esta que añora las mañanas en las que usted fue mía. Tome todo lo que soy, envuélvalo en una sábana y tírelo por la ventana. Arroje mi pasado, los recuerdos, los días que no...

Usted, usted y su impunidad...

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¡Sábado!

Son las 22:59 de un sábado de verano en marzo. Amanecí a las 13:44, vi la hora en el celular, me di vuelta y seguí durmiendo. A las 14:23 mi cuerpo necesitó despertar. Tenía dolores, también olores. Los primeros eran peores. No salí de la cama sino hasta las 16:32 cuando mi cuerpo necesitó comer y tomar algo. Antes fui al baño y me miré los ojos, después la cara y más tarde moví la cabeza frente al espejo en clara señal de fastidio con la que soy. Melisa, Melisa… Poco después de las 17:00 estaba sentada en la mesa con mate, galletitas saladas y mermelada frente a mi cara. Comí, tomé, escuché una playlist que pongo cuando no quiero pensar ni sentir y así me...

Son las 22:59 de un sábado de...

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No sé si a ustedes les pasa

No sé si a ustedes les pasa que en su cabeza hay un mundo, qué digo un mundo, un millón, qué digo un millón, una cantidad, una variedad, una multiplicidad… Inconmensurable, inabarcable, incontenible, insostenible de posibilidades. No sé si a ustedes les pasa que esas posibilidades están cargadas de vida, colores, olores, sabores e historias. No sé si a ustedes les pasa que ven pasar esas miles y miles de posibilidades ante los ojos de su mente y de repente, de forma sorprendente, triste y mágicamente, al apoyar la mano en el teclado o en el papel felizmente, todo ese mar de oportunidades se vuelve nada, se pulveriza ante la mirada mortal atónita que sólo puede ver  blanco incapaz allí donde antes todo era a color y factible. No sé...

No sé si a ustedes les pasa q...

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Se siente bah…

Si le respondiera a Facebook el "qué estás pensando" con una de esas respuestas automáticas, después Facebook diría: Melisa se siente bah...

Si le respondiera a Facebook e...

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Che, febrero, leeme una cosita

No quiero irme de vos febrero sin decirte algunas cosas: -Que tengo un miedo, un miedo de esos que aparecen de repente y te agarran de la panza y hacen que la adrenalina suba sin poder respirar o pensar con claridad. Un miedo que confunde y sobre todo, que aturde. -Que tengo ganas, en la misma medida que el miedo, las ganas están acá instaladas, en las extremidades, sobre todo en las superiores, en estos brazos que a veces parecen “dos tallarines”, pero que así y todo dan pelea y pegan duro, al aire y a los miedos. -Que estoy más ausente que presente y que para traerme de regreso me tengo que sentar a escribir. -Que necesito y quiero estar acá, ahora, ¡right...

No quiero irme de vos febrero ...

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cajita de tesoros

¿Tenes una cajita de tesoros?

Un amigo a través de WhatsApp me hizo desenterrar una cajita de tesoros, esos que sin saber por qué o cómo, un día comencé a amontonar en algún receptáculo que pudiera contenerlos a todos, aunque nada que ver tuviera uno con el otro. Así, en la cajita podes encontrar monedas de otros tiempos y espacios, como aquella de 20 pesos de la República Oriental del Uruguay del año 1970, o los dos francos suizos en plata de 1972 que tienen dibujada la figura de una mujer y debajo la palabra Helvetia. Después, está ese cochecito verde de plástico, la bolsita de brillantina roja todavía cerrada, el arito de plata colgante que está sin compañero, la llave de algún diario íntimo que...

Un amigo a través de WhatsApp...

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